
- En la reciente y primera Twitcam hecha por La Legión se tocó el tema del recambio generacional en la Argentina y contextualizandolo también con los casos a nivel mundial. Ofrecemos un ensayo realizado por nuestro especialista en Futures, Matías Ciccale, quién entrevistó a jugadores, periodistas y entrenadores analizando los factores, causas y demás de un tema tan complejo como éste.
La frase “Recambio generacional” sobrevuela, desde hace varios años en el ambiente tenístico argentino. Con el alejamiento y retiro de los grandes jugadores que conformaron “La Legión”, esa generación dorada comandada por Gaudio, Coria y Nalbandian, que brindó títulos y finales en Grand Slams, Masters Cup, grandes resultados en Copa Davis, superpoblación de argentinos en el TOP 10 e infinidad de títulos a nivel ATP.
Comprendida por la camada de tenistas nacidos entre 1977 y 1982, dio sus primeros frutos con Guillermo Cañas y Mariano Zabaleta, llegando a su máximo esplendor con el título en Roland Garros 2004 de Gastón Gaudio, la conquista del Masters de Shangai 2005 de David Nalbandian y en los años en los que Guillermo Coria peleaba palmo a palmo por ser el número 1 del planeta.
Luego llegaron las apariciones de Juan Mónaco y Juan Martín Del Potro, ambos nacidos en la inagotable y mística cantera tandilense, donde se forjaron grandes jugadores en la historia del tenis nacional. Juan Martín llevó a lo más alto la bandera argentina cuando obtuvo el US Open, en el año 2009, ganándole la final nada más y nada menos que al suizo Roger Federer, considerado uno de los tres mejores tenistas de la historia.
A pesar de ello y el gran impacto que este título de Grand Slam generó en el país, en los años posteriores no se observó el surgimiento de una nueva camada de tenistas que intente asomar en los primeros planos mundiales, generando un “bache” entre los de elite ya consagrados y las promesas que quedaron un tanto atrás, en relación a lo que se esperaba de ellos.
Agustín Velotti se coronó campeón de Roland Garros Junior para menores de 18 años, pero parece que el mote de “promesa” le esta pesando mucho, como así también sucede con Facundo Argüello, quien es actualmente es el juvenil con mayor proyección, figurando en la posición 270 del Ranking ATP.
Para analizar este presente intentaremos buscar y dar explicaciones concretas acerca del escaso recambio generacional en el tenis argentino en los tiempos que corren, contextualizándolo en el ámbito internacional, donde también se ven ciertas falencias en este aspecto.
Buscando opiniones desde dentro del “Planeta tenis” con las palabras más que autorizadas de los propios jugadores, como así también de periodistas especializados del llamado “deporte blanco”.
Analizaremos el rol que cumple la institución madre del tenis argentino, la AAT (Asociación Argentina de Tenis), con su respectiva área de Desarrollo y Menores, como así también el papel económico que tan importante es cuando se habla de nuevas camadas de jugadores.
“La visión desde adentro”
Cuando hablamos de recambio generacional en el tenis, no hay nada mejor que hablar directamente con los implicados en la cuestión y saber sus sensaciones acerca de éste fenómeno y cómo se sintieron a lo largo de su formación como juveniles.
La carrera de un tenista comienza en las categorías de menores, donde permanece hasta los 18 años (Junior), allí se forma como persona y como jugador, adquiriendo la técnica y las herramientas para poder desarrollarse con normalidad en el profesionalismo años posteriores.
Etapa clave si las hay la “Inserción al Profesionalismo” es un punto donde podemos encontrar muchos talentos que quedan en el camino. El rosarino de 21 años, Facundo Bagnis, 160° del ranking mundial, afirma que:
“Es una etapa donde uno más que todo trabaja la parte mental y física lo mejor posible, el tenis va a ir acompañado de estas dos cosas. Empezás a competir de otra manera, con jugadores más grandes y los partidos se hacen más complicados. En Juniors ganaba generalmente el que jugaba mejor al tenis, ahora no. Lo que más cuesta es ese cambio de mentalidad, de ser maduro, profesional y tolerar cada vez mejor las frustraciones”
Un tenista inicia su carrera por los torneos de menores, luego, cuando ya es profesional arranca con los torneos más pequeños llamados Futures, para luego saltar a los Challengers y desembocar en el circuito grande, para jugar torneos ATP y Grands Slams.
Florencia Di Biasi, es uno de los proyectos más serios del tenis femenino, con sus 18 años se encuentra 796° del ranking WTA y analiza que lo que más cuesta es “cambiar de categorías”, remarcando que en el “profesionalismo hay diferentes niveles y hay que ir superándolos”. Opinando acerca del rol que tiene que cumplir la Asociación Argentina de Tenis en la formación de todo juvenil expresa:
“Es importante el apoyo de la AAT en la época de juveniles, ya que si es difícil conseguir sponsor para los mas grandes, para
los chicos cuesta aúnmás, y esta bueno que la AAT apoye a los juveniles, como por ejemplo citando mi caso, donde me ayuudaron
con viajes para hacer las giras Cosat o ITF”
El que también recibió apoyo fue Facundo, quien en su etapa de juveniles la AAT lo “ayudó mucho”, mandándolo a “varios torneos
Cosat y giras de Futures”. A pesar de haber aprovechado estos beneficios por sus condiciones técnicas, es conciente que hubo
otros tantos tenistas que quedaron en el camino por no recibir un sustento por parte de la estructura mayor del tenis en
Argentina. En relación a esto afirma que:
“Es muy importante la ayuda en la etapa de 12 años hasta los 16 o 17. Acá el desarrollo del jugador implica una importancia en la parte técnica y la base física. Si el jugador no tiene los materiales necesarios (estudios, mediciones, test,) como para encaminar su carrera, después se hace difícil volverla a torcer para el lado correcto y ahí empiezan a jugar en contra las lesiones o los golpes con mala técnica. Por otro lado empezar a aconsejar al tenista desde la parte psicológica, el hecho del colegio, de los viajes, la relación con sus padres, me parece que son aspectos muy importantes, que hoy se están saliendo de las manos”
El aspecto psicológico es un factor clave para la maduración de un tenista, y acá es donde muchos fallan, pensando que a los 17 años ya deben figurar entre los 100 mejores del ranking mundial o buscando tener contratos millonarios que les aseguren su pasar económico. Facundo da una clara muestra que trabajando a conciencia, con un equipo técnico bien consolidado, una familia que cumple la función de sostén y estar ordenado de la cabeza hace que un tenista mejore en sus rendimientos.
Pero él, y algún que otro caso, son la excepción. Es muy común ver en los torneos de menores a los padres presionando a los chicos, cambiándolos enseguida de entrenadores sin respetar los plazos ni los proyectos de los formadores de tenis. Las urgencias por “salvar” la familia apremian y muchas veces el talento queda disperso por el polvo de ladrillo y los chicos pierden ese famoso “fuego sagrado” interior.
Primeros viajes y responsabilidades
Florencia empezó a viajar “a los 13 años, jugando torneos Nacionales” mientras que “Facu”, como le dicen sus amigos arrancó “a los 14”, viajando “sólo, por el país y siempre teniendo el apoyo familiar”. Comúnmente un chico de esa edad concurre todos los días al colegio, se divierte con sus amigos y no carga con muchas presiones. Caso contrario ocurre en el tenis, donde la maduración es un proceso clave para la vida de cada deportista, los que son del interior se mudan a Capital Federal, donde están los grandes centros de entrenamiento y llevan la vida de un adulto. Jugando torneos por todo el país, viajando solos,
sin sus padres, hermanos ni sus afectos más cercanos logran desarrollan su deporte y van creciendo como personas. El tenis los va formando, algunos tardan más y otros menos…
La edad de la maduración plena de un tenista, donde se encuentra en su mayor plenitud de mente, físico y tenis se da “entre
los 24 y 27 años” según Bagnis. Para Di Biasi, en este proceso es fundamental la cantidad de torneos:
“Yo creo que en mujeres hay menos torneos que en hombres. Puede ser que maduremos más tarde, también creo que el hecho de
que acá haya menos torneos influye. No todos tienen las mismas posibilidades de viajar a Europa o Estados Unidos donde se
juega todas las semanas y todo está mucho más cerca”
¿Hay vida después de Del Potro?
Juan Martín Del Potro irrumpió en el circuito profesional a muy temprana edad (16) y se convirtió en un verdadero caso de excepción del tenis nacional. Ayudado por su gran físico de 198 centímetros, logró ser uno de los tres argentinos en toda la historia en lograr un Grand Slam, y posteriormente se colocó en la cuarta posición del ranking mundial.
La camada posterior a la del tandilense viene algo relegada, tanto en resultados, como en prestigio a nivel mundial. Marcos Zugasti, periodista de la Revista Grip, y catalogado por muchos como el “experto en Juveniles” cuenta del presente de los más jóvenes:
“La camada 1992 seguramente dará muchos frutos en los próximos años, sobre todo con Facundo Arguello, Agustín Velotti, Renzo Olivo y Diego Schwartzman. Entre los más chicos se destacan Pedro Cachín (16), Francisco Bahamonde (14), Agustín Torreano (14), son algunos nombres a tener en cuenta y seguir muy de cerca”
El tenis es un deporte muy costoso y para lograr jugar los grandes torneos es indefectible contar con un sponsor o tener una familia que financie la carrera de sus hijos. Desde los encordados, las horas de entrenamiento, la inscripción a los torneos, los viajes, los hoteles y las comidas, todo incluye un combo que resulta explosivo para cualquier presupuesto familiar promedio en la Argentina. Marcos se refiere a este problema argumentando:
“Hubo, hay y seguirá habiendo Juniors que juegan bien y que por falta de apoyo tienen la necesidad de transitar un camino más duro que el de sus condiciones amerita. También creo que los que son buenos en serio terminan encontrando la forma para llegar, de una u otra manera. Sin dudas igual, que el apoyo y un estable sustento económico son necesarios para hacer una carrera profesional”
El problema de las generaciones perdidas no es un tema nuevo ni mucho menos. En su libro “El Séptimo Game”, el prestigioso periodista Guillermo Salatino remarca:
“Hubo un vacío de unos cuatro años al final de los 90, producto de un hecho fortuito o, mejor dicho, desafortunado que produjo que toda una generación dejara la actividad cuando aún tenían mucho para dar. Los sucesores de Vilas y Clerc, Jaite y De La Peña, estaban a la cabeza de una enorme cantidad de jugadores que hizo que en 1990 la Argentina contara con diez nombres entre los 100 mejores del ranking.
Pero la década del 90 fue una época de cambios técnicos. Nuestros jugadores, nacidos en polvo de ladrillo, no estaban acostumbrados a las canchas duras, de servicios que viajaban a 200 kilómetros por hora. Tobillos, rodillas, tendones y hombros comenzaron a romperse cuando todavía no habían madurado. Así fue que una camada de notables condiciones técnicas se quedó en el camino”
En el contexto internacional también se advierte una tardanza en la maduración de los tenistas, ya no aparecen los “niños prodigios” como el caso de Nadal, Federer, Nalbandian, Coria o el mismo Del Potro.
En su artículo “La generación del 90”, de la “Revista El Gráfico”, Martín Estévez habla sobre una de las máximas promesas del tenis mundial, el búlgaro de 20 años, Grigor Dimitrov:
“El tenis búlgaro se abraza a Grigor Dimitrov. Nacido el 16 de mayo, tiene todo para ser un crack, especialmente un revés a una mano que se parece sospechosamente al de Federer. Su padre, entrenador lo apuntaló desde chico. A los 15 años debutó en un Future ante un rumano de 25 y le robó un set”.
Con respecto al rol que cumplen las Asociaciones, en nuestro caso la Argentina, el periodista Zugasti opina:
“La AAT debería ser responsable de tener una estructura de desarrollo, para no sólo ayudar en la finalización de la formación técnica de los jugadores si no también para apuntalar el recorrido de los jugadores que tienen condiciones y nivel para llegar a ser grandes cosas en este deporte”.
Avalando la teoría de la tardanza en la maduración también destaca que el circuito se ha vuelto “extremadamente competitivo” y que “la adaptación lleva un montón de cambios” haciendo que “sean contados aquellos casos donde se da un salto de calidad a una temprana edad”. La exigencia mental y la demanda es “lo que más cuesta”, además de lo físico por supuesto.
Para Marcos, que esta tendencia sea mundial “es una prueba de que no solamente es por un tema de maduración, sino que hacen falta muchas condiciones que para un menor de 20 haces son muy difíciles de conllevar”.
El momento actual del tenis argentino presenta un aceptable momento con seis tenistas entre los mejores 100 del ranking ATP y otros 7 dentro del top 200.
Si hacemos foco en el recambio, en la generación que vendrá encontramos a Facundo Bagnis y Federico Del Bonis (21 años) como los proyectos más firmes y con mejor proyección. Como así también hay que destacar a Facundo Argüello, Agustín Velotti y Diego Schwartzman, quienes con 19 años ya se están empezando a meter en la lucha con los más grandes.
Sin lugar a dudas el camino es largo, los factores para que un tenista explote definitivamente son muchos y lo que no abunda es la paciencia. Relacionándolo con esta especia de crisis mundial, donde no salen jugadores exitosos de menos de 20 años no es un tema alarmante para el calendario del tenis nacional, pero sí es un punto para tener en cuenta y trabajar para mejorar varios aspectos.
El apoyo por parte de la Asociación tiene que incrementarse y formar un área exclusivamente para brindar apoyo psicológico a los chicos que están desperdigados por todo el país consiguiendo sus primeros puntos en el ranking.
El trabajo que realizan los entrenadores debe ser en conjunto con el apoyo de las familias y el trabajo, compromiso, entrega y dedicación que deben poner cada uno de los jugadores.
La presión es clave para la formación de un tenista; es aquí donde el entorno debe acompañar al jugador, para servirle de sostén en los momentos difíciles y de cable a tierra ante el primer éxito.
Mirando el presente, es inevitable destacar que después de Del Potro hay un gran bache, desde la categoría 1988 hasta la 1991, y recién ahí empiezan a aparecer grandes proyectos, que deberán ratificar con seriedad y compromiso lo mucho que se espera de ellos.
No es una situación alarmante, pero sí hay que tener cuidado y trabajar a conciencia, para que así, sin dudas, los resultados lleguen … años más o años menos.
Fuentes
Libros:
El Séptimo Game, Guillermo Salatino, Editorial Del Nuevo Extremo, 2006.
Direcciones de Internet:
www.atpworldtour.com
www.aat.com.ar
www.fuebuena.com.ar
www.itftennis.com/mens
www.itftennis.com/womens
www.lalegionargentina.com.ar
Entrevistas:
Facundo Bagnis, tenista, número 160 del Ranking ATP (al día 17/10).
Florencia Di Biasi, tenista, número 796 del Ranking WTA (al día 17/10).
Marcos Zugasti, periodista, redactor de la Revista Grip.
Revistas:
Estévez, Martín. “La generación del 90”, El Gráfico, n°4413, pág 88/92, Buenos Aires, Editorial Atlántida, 2011.